21km Cancún: huyendo del cocodrilo

Artículo por @manumanuti #therunningalmanac

Conga del Fuego por Arturo Márquez

Un medio maratón más, el segundo del año. Esta vez tocó Cancún. Yo por fin le baje al 1:40 (por dos segundos apenas) y mi madre más de diez minutos a su último tiempo. Esto fue lo que sucedió.

Saucony Cancún

Llegamos a Cancún desde el miércoles en la tarde. La carrera sería hasta el domingo. Vuelo desde la #CDMX con Volaris, en un viaje tranquilo, sin contratiempos.

Nos hospedamos en el hotel Real Inn, ideal porque nos permitió entrenar durante los días previos al evento a lo largo de la Laguna Nichupté para aclimatarnos a la humedad cancunense.

– Ten cuidado con los cocodrilos mamá, saltan del agua como delfines para arrancarte lo que te alcancen.

– No te hagas el chistoso.

Yo entre otras cosas me cortaría la planta del pie con un coral en Xcaret, pero a la larga no me afectaría en lo absoluto. 

Día de la carrera. 6.30 am. Pocos corredores, y un evento un tanto desorganizado. Aprovechado el retraso del disparo inicial, mi madre fue tres veces al baño portátil. Nos llevó Arturo mi primo, que nos acompañó durante todo viaje y me ayudaría con las fotos de la competencia. 

– En conmemoración del Día de la Mujer, las damas partirán primero. Se oyó el anuncio del presentador. 5 minutos después saldrán los hombres y el resto de los competidores.

– No hijo, tú sal conmigo. Me insistió mi sacrosanta madre.

Y así fue. Fui de los pocos colados con el pelotón femenino inicial. Comencé a rebasar a las participantes y alrededor del kilómetro cuatro sucedió algo insólito en mi historia como corredor: Iba en primer lugar absoluto. El gusto me duró como 30 segundos cuando me rebasó el líder de la competencia (a pesar de que yo lo aventajaba por esos 5 minutos discriminatorios).

El recorrido fue muy agradable, plano con algunas pendientes poco inclinadas. Un circuito con un un estrecho camino asfaltado que serpenteaba a través de una abundante vegetación. Tendríamos que hacer el mismo recorrido dos veces en total para completar los 21 kilómetros de distancia oficial. 

Mantuve un ritmo promedio de 4’43’’/km y para la primera vuelta me sentía increíble, con una excelente respiración y sin dolor en los pies ni piernas. De hecho acabo de cambiar de tenis, ahora corro con unos #TriumphISO2 de Saucony y creo que son ideales para mí. 

Triumph ISO2

La música fue un gran acompañante. A mi madre le descargué una playlist de Spotify de música latina, mientras que yo corrí con un mix de pop, piezas orquestales, y algunos remixes electrónicos. A 5 kilómetros del final se puso Conga del Fuego de Arturo Márquez, y aunado a un esporádico viento fresco que me equilibró la alta temperatura del cuerpo, me confirió la energía necesaria, física y mental, para mantener el paso.

Se me hacía raro no haberme cruzado con mi mamá en algún punto del recorrido. Venía muy concentrado cuando dos chavos del staff del evento empezaron a manotear enfrente de mí para decirme algo. Me quité un audífono.

– Manuel, voltea. ¿Cómo saben cómo me llamo? Y al girarme, vi a mi madre que ondeaba su mano y gritaba mi nombre.

– Tú puedes mamá, ya falta poco. 

En el último kilómetro se me emparejó un competidor (Victor Zardain) y sincronizamos nuestros ritmos. Así nos fuimos juntos, empujándonos y dándonos ánimos como inéditos compañeros de equipo.

– Vamos, vamos. Me decía. Y yo, entre la emoción y la pena de no cumplir con la expectativa ajena, no claudiqué al reto. 

Último kilómetro

En los últimos cien metros aceleré y lo dejé atrás, pero finalmente me rebasó y atravesó la meta antes que yo por una diferencia de pocos segundos. Tuve que ir a alcanzarlo y estrecharle la mano, gracias a él tuve un cierre mejor al que esperaba.

– ¡Una hora, treinta y nueve minutos y cincuenta y ocho segundos! Le grité a Arturo emocionado (mi objetivo era bajarle al 1:40). Mientras una guapa edecán me ofrecía una cerveza Sol sin alcohol (¿Sol? ¿y sin alcohol? seguramente es la peor bebida del universo, pensé).

Entonces nos fuimos a dar una vuelta (mi mamá llegaría media hora después). Cuando vimos su semblante a lo lejos comenzamos a tomarle fotos, y “snaps” (ya a estas alturas mi amigo Sam había llegado y fue el responsable del Snapchat). 

Mi mamá atravesaría la meta con sus brazos extendidos como gaviota en 2:34, ¡14 minutos menos que en nuestro medio maratón anterior! y sin notorios síntomas de desgaste físico.

– Me sentí muy bien durante toda la carrera hijo. Me dijo mi madre orgullosa, mientras se empinaba una botella de agua fría en la zona de recuperación.

– Felicidades Patricia. ¡Excelente tiempo! Vamos por las medallas. Mamá Cancún

Finalmente regresaríamos al hotel a hacer maletas, a desayunar, a bañarnos, y a partir hacia el Aeropuerto Internacional de Cancún.   Ahora me encuentro en nuestro vuelo de Volaris de regreso hacia la ciudad de México, escribiendo este artículo y en lo único que pienso es en llegar a mi departamento, descansar y echarme un maratón en Netflix de la nueva temporada de House of Cards.

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